Una pérgola de 300×300 cm cubre unos 9 m² de sombra: espacio para un comedor de seis, una zona de sofá con sillones o un par de tumbonas con paso alrededor. Los 250 cm de altura dan circulación cómoda y sensación de amplitud, y la estructura de aluminio aguanta a la intemperie con un mantenimiento mínimo. La clave antes de comprar no es el catálogo: es marcar la huella en tu suelo y comprobar el anclaje.
¿Qué cabe bajo una pérgola de 300×300 cm?
| Uso | ¿Cabe bien? | Observaciones |
|---|---|---|
| Comedor para 6 | Sí | Mesa de 140-180 cm con sillas y paso; revisa medidas en la guía de mesas |
| Zona de sofá | Sí | Sofá de 3 plazas + 2 sillones + mesa de centro, el clásico chill out |
| Dos tumbonas | Sí | Con mesa auxiliar entre ambas y paso libre |
| Comedor para 8-10 | Justo | La mesa cabe, pero el paso alrededor queda apretado: valora dejar parte fuera |
La regla práctica de siempre: marca los 3×3 metros en el suelo (cinta o tiza) y comprueba que sigues circulando con 60-70 cm de paso libre por donde te mueves a diario, especialmente junto a pared, barandilla o piscina.
La altura: por qué importan los 250 cm
Una pérgola baja agobia y una demasiado alta pierde intimidad y protege peor del sol rasante. Los 250 cm de altura son un punto de equilibrio: paso holgado bajo la estructura, aire para que el calor no se acumule y proporción correcta con muebles de exterior estándar. Si vas a colgar algo (una lámpara portátil, textiles), descuenta su vuelo de esa altura.
Aluminio: la estructura que menos pide
En exterior real —sol fuerte, lluvia, cambios de temperatura— el aluminio combina tres cosas difíciles de juntar: ligereza, resistencia a la corrosión y mantenimiento casi nulo (agua y jabón). La madera exige tratamiento periódico y el acero mal protegido acaba marcando óxido en el suelo. Tienes la comparativa completa en la guía de materiales de exterior.
Anclaje y viento: lo que decide que dure
Una pérgola es una vela grande: ánclala siempre a suelo firme siguiendo las instrucciones del fabricante, y no la des por instalada hasta que las cuatro patas estén fijadas. Si el modelo lleva techo textil, recógelo con rachas fuertes y en invierno, igual que harías con un parasol. Y si tu terraza no admite anclaje, quizá tu sombra sea móvil: mira la guía de bases de parasol.
¿Pérgola o parasol?
En corto: la pérgola define una habitación exterior fija, estable y con más superficie de sombra; el parasol es flexible, se mueve siguiendo el sol y se guarda en un armario. Si la zona tiene un uso claro y diario (comedor, salón exterior), la pérgola gana; si el uso cambia o no puedes anclar, empieza por un parasol bien lastrado.
Bajo la pérgola: la zona completa
Nuestra pérgola de aluminio de 300×300×250 cm está pensada justo para eso: fijar la zona de sombra sobre el comedor o el salón de exterior. Para componer lo que va debajo —pieza principal, mesa y textiles— tienes el paso a paso en la guía del chill out.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta sombra da una pérgola de 300×300 cm?
Unos 9 m² en proyección vertical. A primera y última hora, con el sol bajo, la sombra se desplaza: si buscas sombra a una hora concreta, oriéntala pensando en ese momento del día.
¿Necesita obra la instalación?
No necesita obra mayor, pero sí anclaje a suelo firme según las instrucciones del fabricante. Es un montaje en casa metódico: mejor entre dos personas y comprobando la huella y los puntos de fijación antes de empezar.
¿Puede quedarse fuera todo el año?
La estructura de aluminio, sí: resiste lluvia y sol sin oxidarse. Los elementos textiles conviene recogerlos con rachas fuertes y fuera de temporada, siempre limpios y secos.
¿Qué mantenimiento tiene?
Mínimo: limpieza con agua y jabón suave, revisión del apriete de la tornillería al inicio de temporada y los cuidados básicos de cualquier mueble de exterior que recogemos en la guía de mantenimiento.